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Las grandes tecnológicas están contratando a personas que trabajan en ética y filosofía de la mente para meditar sobre el futuro de la IA. ¿Es una estrategia de marketing más?

FUENTE: Joel Khalili / Wired - 28 de mayo de 2026

“Probablemente este sea el mejor momento para ser filósofo desde que Aristóteles fue contratado como tutor de Alejandro Magno", dice Henry Ajder, un posgraduado en filosofía que asesora al gobierno británico y a numerosas empresas emergentes en materia de inteligencia artificial (IA). Lo dice un poco en broma, pero no del todo.

Los filósofos nunca han parecido el gremio más fácil de emplear. Sin embargo, el avance de la IA, la misma tecnología que se espera que deje sin trabajo a muchas otras personas, ha vuelto a poner al centro de la mesa preguntas propias de la filosofía: ¿Qué es pensar? ¿Qué es la mente? ¿Qué significa tener agencia? “Los filósofos han reflexionado estos temas durante siglos”, afirma Ajder.

Dos de los laboratorios de IA más importantes han contratado equipos de filósofos internos. “Ahora hay muchos más filósofos en esas áreas”, afirma el especialista en ética Iason Gabriel, quien dirige el equipo de investigadores de Google DeepMind especializado en el impacto social de la IA. En Anthropic, la filósofa residente Amanda Askell se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la empresa. Ambos laboratorios declinaron revelar el número de filósofos que emplean. WIRED contabiliza al menos 10 en DeepMind y cuatro en Anthropic.

Mientras los filósofos en los laboratorios ayudan a dar forma a los modelos de IA, produciendo trabajos destacados citados en cientos de artículos de investigación posteriores, la IA también está influyendo en los planes de estudio de filosofía en universidades de renombre. Muchas ahora imparten cursos de ética de la IA o programas conjuntos de informática y filosofía. “Es la tendencia del momento”, afirma Edward Harcourt, profesor de filosofía y director del Instituto de Ética en IA de la Universidad de Oxford.

Sin embargo, en el ámbito académico, algunos ven con cierto recelo a los filósofos que trabajan en los laboratorios. Si una empresa de IA con fines de lucro te paga, ¿podría eso comprometer tu investigación? Al actuar ante la IA como Aristóteles con Alejandro, ¿corres el riesgo de que tu trabajo se convierta en un instrumento para generar expectación y crear mitos justificantes? “Es muy positivo para la imagen pública de las empresas tecnológicas que la gente crea que están haciendo algo increíblemente inusual y sumamente poderoso”, afirma Harcourt. “Hay algo de autoelogio en fomentar ese campo de investigación”.

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