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La investigadora de la Universidad de Valencia propone la “resistencia algorítmica” para afrontar el daño en las conductas colectivas debido a la “colonización” de los algoritmos.

FUENTE: Lucía Lahourguette / La Diaria - 26 de septiembre de 2026

María José Codina es doctora en Filosofía e investigadora en la Universidad de Valencia de España. Forma parte del grupo de investigadores de la Escuela de Valencia, integrado por académicos dedicados al estudio de la “ética aplicada” y liderado por la filósofa Adela Cortina.

Codina, quien también integra el grupo de investigación en bioética de la Universidad de Valencia, llegó a Uruguay la última semana de agosto a través del Instituto de Investigación en Justicia Social y Desigualdades de la Universidad de la República. La filósofa brindó una conferencia en la que compartió algunas de sus líneas de investigación, que se vinculan con la etapa actual de la tecnología y el sistema educativo a nivel mundial.

A partir del concepto de “resistencia algorítmica”, Codina plantea cómo la “colonización” de los algoritmos se ha instalado en nuestra vida cotidiana hasta influir en las decisiones que tomamos día a día y cómo, a su vez, son capaces de modificar nuestras conductas a nivel colectivo hasta “afectar la construcción de la identidad de los sujetos”.

La investigadora habló con la diaria y explicó cómo vincula su estudio al ámbito educativo a través de la resistencia algorítmica y la educación en virtudes –como la creatividad, la esperanza, la argumentación y la compasión–, herramientas que considera que debemos adquirir para proteger nuestra propia autonomía.

¿Qué significa resistencia algorítmica y qué implica?

Es un concepto tomado de [Tiziano] Bonini y [Emiliano] Treré, que he llevado al ámbito educativo. La resistencia algorítmica implica prácticas que encajan en la educación ética relativa a las virtudes de la creatividad y de la esperanza. Las prácticas de resistencia algorítmica que podemos estudiar son prácticas que la gente ha creado porque no existían esas soluciones, porque tampoco existían esos problemas, es decir, los problemas que tenemos ahora con la inteligencia artificial son completamente nuevos y no se nos hubiera ocurrido, hace diez años, que podrían existir. Entonces, son prácticas tanto de resistir a los algoritmos como vinculadas a proteger la privacidad, por ejemplo.

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