Menu
La filósofa y escritora protagoniza el unipersonal Todas las exigencias del mundo, donde el humor se transforma en herramienta para cuestionar mandatos naturalizados, como la falsa ilusión de omnipotencia. Abocada a la divulgación, elige poner el foco en lo cotidiano y dispara: “El mayor desafío de esta época es poder preguntarse: ¿dónde estoy yo en el medio de todo esto?”.

FUENTE: Carolina Barbosa / El Planeta Urbano - 11 de agosto de 2026

“Dolce far niente” es una expresión italiana que significa, literalmente, la dulzura de no hacer nada. Más que una oda a la vagancia, es una actitud vital que celebra el arte de relajarse y disfrutar el momento presente sin culpa, sin presiones y sin la necesidad de ser productivo. En una época en que pareciera que hasta el descanso tiene que rendir y que los hobbies se convierten en marcas personales, esa idea suena casi subversiva. Florencia Sichel lo sabe muy bien, por eso lleva años escribiendo y reflexionando al respecto.

La filósofa, profesora, escritora –y habría que sumar también actriz, ya que protagoniza con solidez su unipersonal Todas las exigencias del mundo, dirigido por Marcela Peidro–, hace preguntas en voz alta con humor sobre qué nos está pasando. A partir de la pandemia, cuando se convirtió en madre y lanzó su newsletter “Harta”, la vida de Sichel tomó otro rumbo, el de la divulgación de la filosofía aplicada a la vida cotidiana, sin solemnidad y con llegada popular.

Su libro más reciente, homónimo de su espectáculo, funciona como un alivio colectivo, no porque dé soluciones, sino porque nombra algo que muchos sienten y pocos se animan a decir: que no podemos con todo y que está bien que así sea.

–En tu libro explicás que asociamos a la adultez con tener todo claro, algo que en realidad es una simulación. ¿Por qué creés que nos genera tanta angustia admitir que la vida adulta es un ensayo de prueba y error?

–Creo que viene de cuando éramos chicos. Nadie nos enseña a fracasar ni a equivocarnos. En la escuela cuesta mucho, pero también en casa. Los errores se ponen bajo la alfombra. Y eso hace que, sin querer, todos hayamos aprendido que que nos vaya bien es sinónimo de hacer las cosas bien y que ser adulto tiene que ver con rendir. Eso te genera una presión tremenda y atenta contra algo que para mí es central y es que la vida tiene mucho más que ver con el ensayo, con la exploración y con lo que uno no puede controlar.

Lee aquí la nota completa

Go Back

Comments for this post have been disabled.