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El filósofo-ingeniero analiza ahora el efecto de la tecnología en la creación artística y en nuestro pensamiento: "El ágora fue destruida mucho antes de que se inventara el algoritmo"

José María Robles - 27 de marzo de 2025
El Mundo (España)

«Estamos avanzando con las luces apagadas», advertía Alessandro Baricco en su ensayo-enciclopedia The Game (Anagrama, 2018) a propósito de las angustias provocadas por la revolución digital. Esa combinación de oscuridad y vértigo podría servir igualmente como tarjeta de presentación de Yuk Hui, pensador con vocación de farero empeñado en trascender la delimitación entre idea y soporte, entre lo conceptual y lo matérico. Una pretensión casi romántica ahora que cierta tecnología está convirtiendo el mundo en una bola de plastilina.

Hui es uno de los teóricos de la tecnología más influyentes de nuestro tiempo y referente del pensamiento asiático con formación paneuropea. Estudió Ingeniería Informática y Filosofía en la Universidad de Hong Kong y en el Goldsmiths College de Londres, picoteando en asignaturas de Economía y Derecho. Después pasó por el Instituto de Investigación e Innovación del Centro Pompidou (París) como investigador postdoctoral y fue científico visitante en Deutsche Telekom (Berlín). En la actualidad enseña en la Universidad Erasmus de Rotterdam.

Su obra -exigente- presenta influencias de Martin Heidegger, Gilbert Simondon y Henri Bergson. Reclama el análisis de la civilización humana desde una mayor diversidad cultural. Abjura del tecnoutilitarismo. Y denuncia la ideología neorreaccionaria. En década y media ha publicado en castellano Sobre la existencia de los objetos digitales (Materia oscura, 2023) y Fragmentar el futuro (2020), Recursividad y contingencia (2022) y La pregunta por la técnica en China (2024, estos en Caja Negra). Su nuevo trabajo es Arte y cosmotécnica, en el que reflexiona sobre el impacto de los algoritmos en el pensamiento y la creación. Hui responde por correo electrónico.

La cita de François Jullien con la que se abre su libro ("Porque son los artistas, no los filósofos, los primeros aventureros o, digamos, los pioneros del pensamiento. La filosofía, como sabemos, siempre se levanta tarde") es una broma autoparódica y una loa a los creadores como generadores de nuevas ideas. ¿Qué puede aprender la filosofía del arte y viceversa?

Debemos interpretar esta cita adecuadamente. Contiene una referencia a Hegel, quien dijo en Estudios sobre la filosofía del Derecho que la filosofía siempre llega tarde, como el búho de Minerva que sólo echa a volar cuando llega el crepúsculo. Llega tarde porque es reflexiva, tiene que volver a sí misma para saber. Por lo tanto, todo retorno implica siempre una brecha temporal. También contiene una referencia a Heidegger, aunque en este caso es más especulativa. Después de un encuentro con el poeta René Char, Heidegger dijo que la filosofía siempre mira al pasado, mientras que la poesía siempre está por delante. Este por delante significa hacia el futuro, una aventura que quiere romper con el pasado, las normas, los dogmas. Sin embargo, sabemos que sólo mirar hacia atrás o sólo mirar hacia delante nunca es suficiente. Mirar sólo hacia atrás es nostalgia y hacerlo sólo hacia adelante, ingenuidad. Así que la cita es una apelación al artista-filósofo, que Nietzsche describió de forma póstuma en La voluntad de poder, en relación con un «concepto superior del arte».

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