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Hablamos de su libro "La sociedad de la desconfianza" (Arpa Ed.)

Lourdes Lancho / Cadena Ser - 1 de febrero de 2026

Barcelona

Nos recibe la filósofa en su casa de Sant Cugat, una población cercana a Barcelona con una de las mayores rentas per cápita del país. Eso propicia la broma de si la filosofía da para vivir allí. Es una casa sencilla, bonita, luminosa pero austera. Cuadros, un reloj de pared y poco más. Sobre la mesa un café que casi se nos olvida porque la conversación nos enreda a comentar el mal momento que vivimos. La filosofía se hace más necesaria que nunca.

En un rato llegarán los hijos y los nietos a comer con ella, y ahí la filósofa da paso a la abuela que igual reflexiona sobre la condición humana preparando el sofrito.

Los domingos no cambian su rutina, sino la jubilación: “no hay festivos, porque todos son festivos, esa no-distinción es buena sobre todo para una actividad que es bastante independiente como la mía, que es pensar o leer". A esta hora todo es silencio, salvo por el reloj que marca los cuartos, pero ante la pregunta de si hay demasiado ruido en nuestra sociedad, Victoria Camps dice que en realidad eso es bueno para filosofar porque puede alimentar el pensamiento y “la filosofía es una buena herramienta para volver a tener esperanza en el futuro”. Estamos hablando con la catedrática emérita de filosofía Victoria Camps, autora del libro “La sociedad de la desconfianza” (Arpa editorial) donde nos plantea cómo recuperar la confianza en un mundo donde se ha perdido la visión moral de la política y la vida cotidiana.

“La desconfianza en el futuro viene de una visión muy individualista de la libertad”

Mirando el panorama mundial es preocupante la sensación de que la fuerza bruta y el mal están ganando. “Eso es lo más grave, todo lo que es orden, legalidad y derecho internacional no se respeta, lo que queda es la fuerza”. Y respecto al tema esa falta de confianza y acción dice Camps “atribuyo la desconfianza en un ejercicio muy egoísta de la libertad”, por eso en su libro hay un capítulo en el que habla de la diferencia entre la libertad o el libertarismo del que se ha apropiado la derecha y la extrema derecha. Una libertad se centra en el individuo, en que pueda hacer lo que desee para su propio interés sin tener en cuenta el prójimo, siempre que esté dentro de la legalidad. Luego está la “libertad positiva” que hace que el ciudadano se plantee “para qué soy libre”, qué debo hacer para que lo que decida no solo me beneficie a mí si no a la sociedad. El compromiso colectivo.

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