Menu
En su nuevo libro, 'La meditación soleada. Propuestas para una cultura mental', contra los oscurantismos actuales, el filósofo español afirma que hace falta una filosofía comprometida con el planeta.

Carlos Rubio Rosell
Milenio - 8 de febrero de 2025

Nos hace falta una filosofía planetaria, afirma el filósofo español Juan Arnau. Una filosofía que sea cordial con todo el planeta y que asuma mediante la ironía la contingencia de los propios deseos; que sea políticamente terrícola; es decir, comprometida con el planeta y convencida de que no es asumible ninguna alternativa a la vida en la Tierra. Una filosofía de tono presocrático que establezca que todas las cosas tienen inteligencia y sensibilidad, que todo está lleno de dioses, como dicen que dijo Tales de Mileto.

En su nuevo libro, La meditación soleada. Propuestas para una cultura mental (Galaxia Gutenberg), Arnau plantea una serie de ideas, reflexiones y actuaciones que pueden servir de base a esa nueva filosofía, una filosofía que frente al oscurantismo de las abstracciones o del modo germánico de estar en el mundo, ofrece una estrategia mediterránea que se apoya en la noción de una “mente extendida”, de la que cada mente particular participa, y diseña una técnica y una actitud que exige la presencialidad de las cosas, testigos del origen, “ilusión fecunda de lo creado (o mejor, de lo emanado). Del calor del fuego, la frescura del agua, el ímpetu del viento y la hospitalidad de la tierra”.

La visión de Arnau (Valencia, 1968) en este magnífico ensayo, filtra un collage de sabios de diversas tradiciones de pensamiento, indias y europeas, que tiene como guías el budismo de Nagarjuna, el samkhya y las upanisad por la parte oriental, así como Leibniz, Berkeley, William James, Bergson y Alfred North Whitehead por el lado occidental, más algunos filósofos de la ciencia como Kuhn, Fayerabend, Skolimowski y Latour, quienes orientan su discurso en aquellos pasajes donde es necesario rebatir el dogmatismo mecanicista que, de entrada, es uno de los puntos centrales sobre los que Arnau nos hace reflexionar, pues su propuesta filosófica parte de la necesidad de superar la idea de que las abstracciones físico-matemáticas constituyen el meollo de la realidad, en lugar de fundarse en la percepción y el deseo, criticando el “materialismo ramplón”, fisicalista y mecánico que no nos permite comprender que la materia es una experiencia mental que se puede percibir como viva y que respira luz, pues en el fondo, como indica el autor, es importante asumir un universo pulsante, magnético, en constante evolución.

Lee aquí la nota completa


Imagen: By Nekane Arcusa - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76264344

Go Back

Comments for this post have been disabled.