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El experto lamenta que el sector esté robando y reinterpretendo a su antojo las enseñanzas de la filosofía para convertirlos en eslóganes

Judith del Río
La Vanguardia - 22 de agosto de 2024

El sector de la autoayuda no deja de crecer y multiplicarse en todo el mundo. El estrés de la vida moderna, el empeño (casi siempre insatisfecho) en encontrarle un propósito a la propia existencia y la crisis de las religiones ayudan a explicar este auge de un sector entre la ciencia, la metafísica y la filosofía que no deja de sorprender.

Sin embargo, hay quien no deja de avisar a navegantes: no todo es lo que parece. La búsqueda de ese éxito interno que te lleva a la felicidad absoluta gracias a una enseñanza de un sabio de la Antigüedad pueda llevarte a más de una insatisfacción. Así lo cree José Carlos Ruiz, filósofo, escritor y referente en pensamiento crítico, que insiste en la importancia de cuestionar las presuntas enseñanzas ligadas a la filosofía de la Antigüedad.

El experto es el último invitado de la periodista Eli Romero en su podcast, Tiene Sentido, donde ha desgranado como ejemplo uno de los mantras de más éxito en la autoayuda: ‘Conócete a ti mismo’. Anteriormente frase de bienvenida en el Templo de Apolo en Delfos, donde los sacerdotes guardaban y consultaban el famoso Oráculo; ahora una invitación ancestral a la introspección, el autoconocimiento y la búsqueda de la verdad interior.

“La autoayuda lleva haciendo esto mucho tiempo, yo lo he denunciado. Lleva esquilmándole a la filosofía gran parte de sus enseñanzas y las convierte en eslóganes”, opina Ruiz, que pone al neo estoicismo como ejemplo de esta nueva oleada. “Tú extraes toda la sabiduría y todos los años que lleva comprender a Platón, al Oráculo de Delfos o a los griegos, coges una frase suelta y la interpretas como te da la gana”, lamenta.

El filósofo explica el por qué del sinsentido del mantra ‘Conócete a ti mismo’, y es que los griegos, para comenzar, no tenían el concepto de individuo, sino de la ciudad, del colectivo. “Los griegos, a la persona que no se ocupaba de lo público lo llamaban ‘idiota’. Idiota viene de idiotes (ἰδιώτης). Idiotes significa que no se ocupa de los asuntos públicos”, dice Ruiz, haciendo referencia a la definición, que indica que los idiotes eran aquellas personas que no participaba en la vida pública o política y solo se preocupaban por sus asuntos privados.

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