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El filósofo cree que el acoso escolar y el bullying se puede prevenir, pero vivimos en una situación de desidia colectiva. "Somos una sociedad de enorme escepticismo ético que piensa que todo puede arreglarse con educación emocional", afirma

Borja Negrete
Voz Populi - 30 de septiembre de 2023

Los filósofos son una especie en peligro de extinción. Vivo síntoma de una sociedad que se hace cada vez menos preguntas porque cree tener las respuestas. Una mera ilusión, como se puede palpar en un tiempo sin brújula moral y sin horizonte trascendental, una era del vacío donde no se escucha a los sabios. El utilitarismo de nuestros días ha espachurrado a las grandes preguntas, esas que, aunque sin respuesta, merecen reflexión. Esta semana, hemos sido testigos de un hecho que merece la atención de la filosofía, una meditación en profundidad sobre el devenir de la educación en España y nuestros jóvenes.

Un alumno de 14 años ha apuñalado a sus dos compañeros en el instituto público Elena García Armada, de Jerez de la Frontera. El agresor, en este caso, había sido siempre el agredido. Este joven con Asperger recibía un bullying brutal por parte de varios alumnos de la escuela. Fuentes del entorno han llegado a explicar a este diario que le llegaron a arrojar agua por encima. También le quitaban la comida, se la tiraban y le insultaban. "He explotado. Ya no podía más", repetía una y otra vez en el momento de ser detenido por la Policía Nacional.

Vozpópuli ha contactado con el filósofo José Antonio Marina para que exponga sus reflexiones sobre el clima escolar de nuestro país, el bullying, la violencia y la deshumanización de nuestra sociedad. Marina cree que "las aulas son un reflejo de la sociedad. Y la sociedad se ha vuelto agresiva por factores psicológicos y sociológicos, pero también éticos".

El acosos escolar es una lacra de nuestros colegios, y los profesores acusan a la Dirección de los centros y a la Administración pública de hacer "oídos sordos" cuando alumnos problemáticos agreden a compañeros y maestros. "Desde la Dirección y/o Administración Educativa se hacen oídos sordos a los problemas y no se aplica o se aplica parcialmente la normativa en vigor, sin darse cuenta del perjuicio irreparable que se le ocasiona al profesor, que ante la desautorización que recibe de padres y superiores, acaba intentando sobrellevar lo mejor posible la situación, soportando situaciones que en nada benefician ni al proceso educativo, ni a él o a los propios alumnos", explica el informe elaborado por el Defensor del Profesor (ANPE).

Según José Antonio Marina, "el problema de la violencia, sea escolar, familiar, doméstica o de género es un fenómeno que tiene causas y manifestaciones muy diferentes, cada una de las cuales debe tener un tratamiento diferente. Meter a todos en el mismo saco hace que las medidas no funcionen, como estamos viendo en la violencia de género. Desde hace treinta años tenemos el problema del acoso escolar. En los noventa publiqué mi primer protocolo para reducirlo primero y eliminarlo después de las escuelas. No se hizo nada, y el problema se cronificó, lo que significa acostumbrarnos a convivir con él sin tomar medidas serias. Pero lo que hizo es aumentar. Sufrimos una desidia para resolver los problemas".

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