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La autora presenta este jueves en Rosario “Todas las exigencias del mundo”, el espectáculo basado en su libro homónimo

Morena Pardo
La Capital - 10 de septiembre de 2025

¿Es posible cumplir con todos los mandatos que esta época impone sobre las personas adultas? La filósofa y autora Florencia Sichel aborda esta pregunta en su reciente libro “Todas las exigencias del mundo”, y la retoma en formato de charla performática en el espectáculo homónimo que se podrá ver por primera vez en Rosario este jueves 11, a las 20.30, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento)

El show, que desde marzo se presenta a sala llena en Buenos Aires, propone un viaje que mezcla filosofía cotidiana, vivencias personales y una sensibilidad afilada sobre lo que significa ser mujer y adulta en el siglo XXI. Una experiencia teatral íntima y cargada de humor para reflexionar, reír y, sobre todo, aflojar un poco.

En un presente marcado por la omnipresencia de la tecnología y las lógicas individualistas, se multiplican las exigencias: “trabajar de lo que amás, tener paciencia infinita con tus hijos, ser productiva, estar siempre bien vestida, ser buena hija, buena madre, buena pareja”, ser feliz, disfrutar de todo y, además, lograrlo de manera autosuficiente. La idea de éxito atraviesa todos los aspectos de la vida, incluso los de ocio o disfrute: ir a comer una pizza o ver un recital deben convertirse en la mejor experiencia posible.

Ante la multiplicación de los mandatos, Sichel propone, en cambio, una rendición colectiva. Abandonar, aunque sea por un rato, “las miserias” de la vida adulta. “No es stand up, pero te vas a reír. No es un drama, pero te vas a emocionar. No es una clase, pero vas a aprender”, anticipó la autora en sus redes.

Antes de su paso por Rosario, Flor habló con La Capital y compartió algunas de las ideas que atraviesan el espectáculo.

- ¿Cómo surgió la idea de compartir tu pensamiento en un formato de espectáculo?

Hace más de quince años que doy clases. Di clases en todos los niveles y también en la educación informal, es decir en talleres, plazas, centros culturales. Creo que lo que me faltaba era el turno noche (risas). A principio de año me convocaron de Orsai porque estaban armando una sala en el Paseo la Plaza y me preguntaron si me animaba a dar una charla. A lo que yo al principio confieso que dije que no porque me daba miedo pero después dije: “bueno dale”. Justo había entregado el libro “Todas las exigencias del mundo” y tenía ese material en la cabeza. La llamé a Marcela Peidro, la directora de la obra, con quien justo el año pasado había coescrito “El filo del amor”. Ella es dramaturga, así que dije “bueno, probemos”. Estamos todos los jueves desde marzo y es algo que me tomó por sorpresa a mí también, y la verdad que me encanta.

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