Menu
La vida del pensador alemán, exiliado en EEUU, estuvo marcada por la reflexión filosófica y el compromiso político

Pedro Lomba
El Mundo - 11 de marzo de 2024

El muy pujante sello editorial de Guillermo Escolar publica Política, Historia, Conciencia, exhaustiva antología de escritos de Eric Voegelin, filósofo y politólogo esencial para comprender el maltrecho pensamiento del siglo XX. Nacido en Alemania en 1901, su oposición al nacionalsocialismo le llevó al exilio en 1938, estableciéndose primero en Suiza y pasando luego a los Estados Unidos, donde se instala hasta que en 1958 retorna a Alemania para ocupar la cátedra de ciencias políticas en Múnich, vacante desde el fallecimiento de Max Weber. En 1969, empujado por el desencanto de lo encontrado en su país natal, Voegelin vuelve a los USA, donde prosigue con su labor investigadora ya hasta su muerte en 1985. Su vida, pues, estuvo marcada por el compromiso político y la reflexión filosófica.

Dividida en cinco partes, la antología se abre con una serie de "Reflexiones autobiográficas" que subrayan los centros de interés que determinaron la trayectoria del autor: la cuestión de la existencia y de la degradación de sus formas a partir del momento en que se consolida la Modernidad, el consiguiente análisis del presente, la filosofía de la historia y de la política... Sus reflexiones arrancan con la constatación de que la emergencia del socialismo nacional en la muy ilustrada Alemania de los años treinta del siglo XX es la prueba definitiva de la sustantividad del mal en la historia. O, lo que es lo mismo para Voegelin, del efectivo cumplimiento de las promesas de secularización que definieron a los tiempos modernos, lo cual señala la necesidad, para escapar de la crisis nihilista del siglo XX, de una vuelta a la religiosidad en sentido premoderno. Sólo una religión desprendida de toda aspiración política garantizaría la reemergencia de lo esencial: la inquietud por la propia existencia que define a la humanidad (una búsqueda irresoluble por definición: la posesión de una verdad última en este respecto supondría un auténtico apocalipsis; quien llegase a alcanzarla sería el "último hombre").

Lee aquí la nota completa

Go Back

Comments for this post have been disabled.