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Dani Mundo
Agencia Paco Urondo - 1 de junio de 2025

¿Qué es la filosofía? Esta pregunta debe ser tan antigua como la misma filosofía y debe de tener tantas respuestas como filósofos existieron y existen. De manera empírica y banal podríamos decir que la filosofía es una disciplina del conocimiento que durante siglos se consideró la más importante, la más fundamental, la ciencia primera (entre paréntesis agregaría: que nació en Grecia y murió en las cámaras de gas alemanas o en los centros de desaparición argentinos, pero esto es historia de otro costal).

Hace unos meses se publicó un hermoso libro del filósofo Lucas Soares que se hace esta pregunta: ¿Qué es esa cosa llamada filosofía? (Siglo XXI), y da un montón de respuestas muy pertinentes, correctas y de algún modo divertidas.

En el primer párrafo del libro, Soares afirma que “podría decirse que todo el mundo cree saber qué es la filosofía, salvo los filósofos, que son los únicos que no lo saben”. Para un no-filósofo, para un exfilósofo, esta frase hace que te destornilles de risa, por lo precisa y bella que es… y por lo fraudulenta.

Dos cosas: 1) el filósofo es el único que ignora lo que todos creen saber, y que le atañe a él en su ser íntimo, pues se trata de definir su formación; 2) todo el mundo “cree saber”, es decir, en realidad, no sabe: el filósofo es el especialista en hurgar en ese no-saber que los otros confunden con el saber, para revelarles esa ignorancia saturada de prejuicios y lugares comunes —que suelen consumirse como conocimiento en nuestra sociedad híper informada.

Durante muchos siglos se definió etimológicamente a la filosofía como un tipo de pensamiento que amaba el saber, pero no lo poseía —a esta caracterización se le suman pronto las ideas de Bien, de Belleza, de Justicia, bajo cuya luz pensaba el filósofo. Lamentablemente ya nos dimos cuenta hace rato que a esa forma de pensar le faltaba la otra faz, la del Mal, el Odio, el Sexo, etc. y que en realidad ese gesto humilde en el que el pobre filósofo duda de todo —salvo que sabe que no-sabe— oculta o disfraza una soberbia que si bien demuele todos los saberes instituidos en los otros y en sí mismo, termina edificando una obra a la que un iniciado (para no hablar de un neófito) le tiene que dedicar toda su vida para entender… y que siempre termina dudando de lo que entendió. Menuda tarea a la que nos dedicamos.

¿Qué es esa cosa llamada filosofía? me gustó en muchos sentidos, uno es justamente este pasaje necesario que Soares le adjudica al “no entender” como contrato de lectura básico con un filósofo que otro filósofo trata de leer: “en filosofía es fundamental reconciliarse con ese no entender que es consustancial al acto de lectura de las fuentes filosóficas”.

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