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El filósofo y escritos Jorge Freire responde para Cuerpomente algunas de las preguntas más importantes del mundo moderno. ¿Qué nos impide ser felices en la era de la hiperconectividad? ¿Por qué somos tan impacientes? ¿Cómo es posible que cada vez nos sintamos más solos si dedicamos cada vez más tiempo a las conexiones sociales? Sus palabras dan respuestas y, como buen filósofo, plantean al mismo tiempo preguntas que te dejaran pensando unos cuantos días.

Cecilia Pérez León 
Cuerpomente - 26 de marzo de 2025

Jorge Freire es un filósofo de aquellos que se atreven a lo más osado: incomodar y despertar a quien lo lee. Su manera de abordar la vida, las paradojas modernas y los desafíos del pensamiento no dejan indiferente a nadie. Compartir algunas palabras con él es una maravilla, como demostró en la primera parte de esta entrevista para Cuerpomente, en la que nos habló sobre las virtudes modernas y la necesidad de recuperar la filosofía como una guía vital. En esta segunda ocasión, el filósofo explora algunos de los grandes enemigos de la felicidad que nos acechan en pleno siglo XXI.

Freire nos invita a reflexionar, con una prosa de la que pocos pueden presumir, sobre cómo la búsqueda ansiosa del bienestar, la inmediatez o la sobreexposición en redes sociales están moldeando nuestra forma de vivir, sentir y construir la identidad. Y lo hace con su estilo habitual: directo, irónico y certero.

Una conversación que nos recuerda la importancia de vivir con temple, de resistir frente a la rapidez impuesta y de abrazar la soledad sin miedo al aislamiento. Porque, como él mismo sugiere, quizá la clave no está en buscar la felicidad como quien persigue un tesoro escondido, sino en aprender a plantearse con firmeza la vida, sin perderse en su ruido.

Lecciones similares hemos aprendido de otros filósofos con los que hemos tenido la suerte de compartir palabras en Cuerpomente, como José Antonio Marina, para quien la felicidad se encuentra en el cruce de tres grandes deseos. O Rafael Narbona, que apuesta por una visión de la felicidad que se fundamenta en la conciencia tranquila. Tal Ben-Shahar, profesor de la Universidad de Harvard, también nos ha dado sus propias medidas de la felicidad. Y otro tanto hemos aprendido de las palabras del creador de la psicología positiva, Martin Seligman. Nombres que, como Freire, se atrevieron a pensar y lo hicieron a lo grande.

En tu experiencia vital, y como filósofo, ¿qué consideras lo más importante en la vida?

Hay que saber cómo vivirla. Dejar un surco hondo en vez de pasar de puntillas, como quien va pisando huevos. El arte de vivir no es vegetar como un geranio en la maceta. No basta con vivir. Vivir viven el caniche, el ratón y la brizna de hierba que se agosta al sol. Hay que marcarle el paso a la vida.

¿Cuál es el gran enemigo de la felicidad en el siglo XXI?

La tentativa estúpida de buscarla fuera de ti. ¿Qué sentido tiene ir a buscar la felicidad como quien va al monte a buscar setas? ¿Para qué fiarlo todo a algo que viene de fuera? En ese caso, el gozo que entra vuelve a salir. Lo dice Séneca en una de sus Cartas a Lucilio.

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