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“«[…] El verdadero y propio fundamento de la filosofía es la radical aprehensión existencial [Existenziell], y la temporalización de la problematicidad […]»[1]” Martín Heidegger

Hander Andrés Henao
Al Poniente - 1 de febrero de 2024

La puerta de entrada al camino del pensar es la caída en cualquiera de las páginas de un libro de filosofía. Lo que, en una reflexión libre, viene a continuación, sigue el hilo de las relaciones entre la lectura y el ejercicio del filosofar, atravesando el bosque que significa el estilo del pensar [Denken] propuesto por Martín Heidegger.

La lectura filosófica toma en el tiempo de maduración su carácter más propio, ella es una de las modalidades existenciales [Existenziell][2] del filosofar. Leer es afligirse, descomponerse, preocuparse [bekümmerte] por la lectura, pero también una apropiación [Aneignung] con lo que fue pensado ya por el pensamiento; en ese sentido, es un recuerdo [Andenken] que implica repensar la historia de la filosofía al leer un texto filosófico. No solo en la lectura se hace el filosofar, sino que en la lectura se da uno de los modos en los que la preocupación fundamental [Grundbekümmerte] del filosofar, se encuentra con lo desconocido en lo conocido por la historia de la filosofía y, madura en el tiempo [Zeitingung] del leer, la potencia de la cuestionabilidad [Fragwürdigkeit-Fraglichkeit] del presente.

La filosofía es una apropiación preocupada con la historia [bekümmerteAneignung der Geschichte], porque en el filosofar la conciencia histórica es determinante; se trata de una implicación del «Yo» con aquello de lo que se ocupa, en el sentido de una molestia del existir cotidiano que inevitablemente compromete con la historia. Es a partir de una situación y por la situación que se filosofa. Ósea que el filosofar, en su carácter de cuestionabilidad [Fragwürdigkeit-Fraglichkeit], presenta el presente como aquello que debe ser interrogado [Gefragte], que nos preocupa [bekümmerte] como nuestro propio preguntar [Befragte] y es puesto en cuestión en el preguntar [Erfragte]. En ese orden, la comprensión [Verstehen] es un repetir originario [ursprünglichwiederholen] de lo que ya fue preguntado[3]. La actualidad es el modo como el pasado es preguntado en el presente[4], el carácter ya interpretado actualmente de la actualidad como su temporalidad [Temporalität]. Es en ese sentido que la maduración temporal se asocia directamente a la comprensión, en su demanda de actualización, de actualidad, que, por siempre ser a la vez, establece un vínculo originario no entre igualdades, sino entre identidades.

 

Leer en filosofía es confrontar creativamente lo que ya fue pensado en la historia del pensamiento; rehacer el Ser recorrido y trazar el propio camino. Así, para Heidegger, en el sentido que la actividad filosófica es ella misma un modo del ser de la vida fática, es la posibilidad de la co- temporalización [Mitzeitigung] de la filosofía como preocupación comprensiva con la historia, una apropiación existencial [Existenziell] en la lectura que toma en el tiempo de maduración su carácter más originario. Leer es un comportamiento en la vida práctica; es una actividad cotidiana que no implica de modo inmediato el filosofar. Pero el filosofar encuentra en el libro filosófico el estar a la mano [Zuhandenheit] del pensamiento, sin que ello implique como tal el filosofar propiamente dicho. 

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